miércoles 30 de junio de 2010

SOPA PAISANA (RECETA)


6 Porciones

Ingredientes

  • 1/2 Repollo blanco
  • 3 Zanahorias
  • 3 Cebollas de verdeo
  • 3 Tallos de apio
  • 200 G de calabacín sin piel
  • 2 Zucchini
  • 2 Cucharadas de aceite de oliva
  • 2,250 L de caldo de gallina
  • 10 Hojas de albahaca
  • 1 Cucharada de perejil fresco picado
  • 2 Dientes de ajo
  • Sal y pimienta, a gusto
  • 80 G de sémola
  • Queso parmesano rallado, a gusto
Preparación

Cortar el repollo en fina juliana. Picar las zanahorias, las cebollas de verdeo, los tallos de apio, el calabacín y los zucchini. Calentar el aceite en una olla y cocinar las cebollas de verdeo, hasta que estén algo doradas. Agregar el apio y las zanahorias, y cocinar a fuego moderado durante 2 minutos. Agregar el repollo, el calabacín y los zucchini. Incorporar el caldo caliente y cocinar durante 12 minutos, aproximadamente. Colocar las hojas de albahaca, el perejil y los dientes de ajo en el procesador de alimentos y procesar bien. Agregarlos a la sopa y condimentar con sal y pimienta a gusto. Llevar la sopa a punto de ebullición, y agregar la sémola en forma de lluvia, revolviendo constantemente con un batidor de alambre o con una cuchara de madera. Cocinar a fuego lento durante 10 minutos más. Servir la sopa bien caliente. Si se desea, espolvorear con queso parmesano rallado.

Nota:
Los repollos de mayor calidad son los más maduros, crujientes, compactos y pesados en relación con su tamaño. Es conveniente que descartes aquellos que presenten un núcleo seco, partido o leñoso, y cuyas hojas estén marchitas.

Tags:


Imprimir votar

lunes 28 de junio de 2010

LA LEYENDA DE LA GUITARRA


Hilario vivía en su rancho, apartado de toda población indígena. Tenía la soledad como compañera. Muchas auroras y crepúsculos melancólicos vieron a aquel gaucho solitario, que no sentía más que la música grave del bosque, la temeraria quietud de la llanura y la embargante tristeza del campo con su horizonte de cielo y tierra. De tiempo en tiempo recorría las poblaciones lejanas, con la esperanza de encontrar a la compañera que presentía en sus sueños; aquella que se une a la vida del hombre para compartir sus esfuerzos, sus luchas y esperanzas; aquella que se busca como consuelo, como fuerza, unida "como el agua en las piedras, como los cardones en la loma, como la luna busca en los cielos la ruta de los dioses que se fueron de la tierra". Un día conoció a Rosa, la criolla más linda y graciosa del pueblo cercano. Desde entonces, las noches oscuras del gaucho se tornaron claras, iluminadas por los ojos de la mujer amada.
Hilario vivía feliz con su compañera en el rancho, levantado en medio del bosque silencioso. La vida se había transformado: los crepúsculos se tornaron soñadores, el viento corría mansamente en las noches, en constante diálogo con las hojas del bosque, como el quejido de una copla aldeana. Pero como toda cosa buena en la vida, no podía durar. Una mañana, Hilario dejó sola a Rosa para ir a una población cercana. Se despidieron tiernamente, sin presentir que esa mañana luminosa tendría que ser la última. Amuray, el cacique de una tribu indígena, se había enamorado de Rosa, siendo rechazado. El indio supo que la mujer de sus sueños amaba a otro.
Amuray, rencoroso y vengativo, resolvió raptar a Rosa, y para ello vivía continuamente en acecho. La oportunidad se le presentó ese día, con la ausencia de Hilario.
Por la tarde regresó el gaucho, ansioso de las caricias de su compañera, sin imaginar la cruel sorpresa que le esperaba. Encontró vacío el rancho. En el patio habían señales frescas de lucha desesperada, y la huella de un caballo hasta el sendero. Imaginando lo ocurrido, se lanzó desesperado en persecución de Amuray, hasta que logró alcanzarlo. La lucha fue feroz, pero al fin el valiente gaucho pudo arrebatar a la cautiva de los brazos del indio, quien se retorcía en medio del camino, en la agonía de la muerte. Pero el infeliz no recuperó nada más que un cuerpo sin vida. Rosa había muerto en el transcurso de la lucha. Desesperado, estrechó el cuerpo amado entre sus brazos, mientras sollozaba y la llamaba.
Llegó la noche, cargada de tristezas.
Hilario se quedó dormido, con la cabeza inclinada sobre el rostro querido.
Al rayar el alba, desperezando el monte, despertó de su profundo sueño al son de una música de notas misteriosas, y halló en sus brazos una caja con formas de mujer, en lugar del cuerpo de su compañera. Con ella cantó durante su vida el recuerdo de su amada. Por eso, ella servirá siempre para acompañar penas y sentimientos.

Tags:


Imprimir votar

sábado 26 de junio de 2010

MANO CON MANO, CONTRA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

Nos cuesta creer que una persona que nos quiso pueda llegar a hacernos daño, pero le ha pasado y le pasa a muchas mujeres que sufren violencia doméstica.
Estamos viviendo una situación de violencia doméstica, si nuestra pareja o alguien de nuestra familia nos: golpea, empuja, pellizca, grita, insulta, ridiculiza, obliga a mantener relaciones sexuales, echa de casa, encierra, no nos deja tomar decisiones, controla, amenaza, rompe cosas, dice que no servimos para nada, no nos deja ver a nuestra familia ni a nuestros amigos/as.
Después de un episodio violento, puede pasar que:
- nos pida perdón, a veces llorando;
- asegure que nunca más va a pasar;
- diga que somos lo más importante en su vida, que no puede vivir sin nosotras;
- como si no hubiera pasado nada, puede hacernos un regalo o darnos una sorpresa;
- afirme que no sabe qué le ha sucedido.
La violencia doméstica es cíclica, se repite y siempre va a peor.
Tenemos derecho a vivir una vida sin violencia. Si estamos pasando por alguna de estas situaciones, es muy importante que pidamos ayuda.
_La ley te protege_. No te quedes sola: cuéntalo, háblalo.

Algunas recomendaciones:

- Si nos vamos de casa. . . no perdemos ningún derecho, ni sobre nuestros hijos, ni sobre la vivienda. Nadie puede denunciarnos por "abandono del hogar", porque legalmente esa figura no existe.
Llevemos con nosotras la cédula de identidad y toda la documentación importante. No olvidemos el dinero que tengamos, las llaves y nuestra agenda de teléfonos.
- Ante una posible agresión o ataque. . ., si es posible llamemos a la policía al 911 o vayamos a la comisaría más próxima. Busquemos familiares o algún vecino o vecina que pueda ayudarnos. Vayámonos si podemos: "lo primero es nuestra seguridad"""
- Si el ataque ya ha ocurrido o tenemos lesiones. . ., acudamos a la policlínica del barrio, expliquemos lo ocurrido y pidamos una copia del informe médico que nos hagan.
La violencia doméstica es un delito y debe denunciarse.
Podemos solicitar que nuestra denuncia sea hecha en privado y seamos atendidas por una mujer.
Para Uruguay:
Recordemos este número:
0800-4141 es una línea gratuita de asesoramiento frente a situaciones de violencia doméstica. Atienden de 0 a 24 hs. y podemos llamar desde cualquier lugar del país.

(Información extraída del libro "UNA GUÍA SALUDABLE PARA NOSOTRAS", promovido por el Ministerio de Desarrollo Social, Instituto Nacional de las Mujeres y Ministerio de Salud Pública - Programa Nacional Prioritario Salud de la Mujer y Género).

Tags:


Imprimir votar

miércoles 23 de junio de 2010

CON AROMA DE ROSAS



















Las rosas fueron primeramente cultivadas en jardines de China, a partir del rosal silvestre, propagándose rápidamente su uso por el mundo. Su nombre actual proviene del griego, "rhodón", que significa "efluvio oloroso", o "lo que desprende olor", al ser esta una de sus principales propiedades.
En la mitología griega, la rosa está consagrada a la diosa griega del amor y la belleza. En la mitología hinduista, la diosa del amor y la belleza debe su nacimiento a esta flor. En Mesopotamia, se encontraba en los jardines colgantes de Babilonia, y en el Antiguo Egipto también ejercía un gran influjo. Se cuenta que Cleopatra dormía entre almohadones rellenos de pétalos de rosa.

Tags:


Imprimir votar

martes 15 de junio de 2010

LITERATURA CUBANA - POESÍAS DE JOSÉ MARTÍ

Aquí van dos hermosas poesías de José Martí; político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, nacido el 28 de Enero de 1853 en La Habana, y fallecido el 19 de Mayo de 1895 en Dos Ríos, Cuba.






Los zapaticos de rosa


Hay sol bueno y mar de espuma,
y arena fina, y Pilar
quiere salir a estrenar
su sombrerito de pluma.

-"¡Vaya la niña divina!"
dice el padre, y le da un beso.
-"¡Vaya mi pájaro preso
a buscarme arena fina!".

-"¡Yo voy con mi niña hermosa!"
le dijo la madre buena;
-"¡no te manches en la arena
los zapaticos de rosa!".

Fueron las dos al jardín
por la calle del laurel:
la madre cogió un clavel
y Pilar cogió un jazmín.

Ella va de todo juego,
con aro, balde y paleta.
El balde es color violeta;
el aro es color de fuego.

Vienen a verlas pasar:
Nadie quiere verlas ir:
La madre se echa a reír,
y un viejo se echa a llorar.

El aire fresco despeina
a Pilar, que viene y va
muy oronda: "Dí, mamá:
¿Tú sabes qué cosa es reina?"

Y por si vuelven de noche
de la orilla de la mar,
para la madre y Pilar
manda luego el padre el coche.

Está la playa muy linda:
Todo el mundo está en la playa:
Lleva espejuelos el aya
de la francesa Florinda.

Está Alberto, el militar
que salió en la procesión
con tricornio y con bastón,
echando un bote a la mar.

¡Y qué mala, Magdalena,
con tantas cintas y lazos,
a la muñeca sin brazos
enterrándola en la arena!.

Conversan allá en las sillas,
sentadas con los señores,
las señoras, como flores,
debajo de las sombrillas.

Pero está con estos modos
tan serios, muy triste el mar:
¡Lo alegre es allá, al doblar,
en la barranca de todos!.

Dicen que suenan las olas
mejor allá en la barranca,
y que la arena es muy blanca
donde están las niñas solas.

Pilar corre a su mamá:
-"¡Mamá, yo voy a ser buena;
déjame ir sola a la arena:
allá, tú me ves, allá!".

-"¡Esta niña caprichosa!.
No hay tarde que no me enojes:
Anda, pero no te mojes
los zapaticos de rosa".

Le llega a los pies la espuma:
Gritan alegres las dos:
y se va, diciendo adiós,
la del sombrero de pluma.

¡Se va allá, donde ¡muy lejos!
las aguas son más salobres,
donde se sientan los pobres,
donde se sientan los viejos!.

Se fue la niña a jugar,
la espuma blanca bajó,
y pasó el tiempo, y pasó
un águila por el mar.

Y cuando el sol se ponía
detrás de un monte dorado,
un sombrerito callado
por las arenas venía.

Trabaja mucho, trabaja
para andar; ¿qué es lo que tiene
Pilar, que anda así, que viene
con la cabecita baja?

Bien sabe la madre hermosa
por qué le cuesta el andar;
-"¿Y los zapatos, Pilar,
los zapaticos de rosa?

-"¡Ah, loca!, ¿en dónde estarán?
¡Dí, dónde, Pilar!". -"Señora,
-dice una mujer que llora-,
¡están conmigo; aquí están!".

-"Yo tengo una niña enferma
que llora en el cuarto oscuro,
y la traigo al aire puro
a ver el sol, y a que duerma".

"Anoche soñó, soñó
con el cielo, y oyó un canto:
Me dio miedo, me dio espanto,
y la traje, y se durmió".

"Con sus dos brazos menudos
estaba como abrazando;
y yo mirando, mirando
sus piesecitos desnudos".

"Me llegó al cuerpo la espuma,
alcé los ojos, y vi
esta niña frente a mí
con su sombrero de pluma".

"¡Se parece a los retratos
tu niña" -dijo-. "¿Es de cera?
¿Quiere jugar? ¡Si quisiera!. . .
¿Y por qué está sin zapatos?

-"Mira: ¡la mano le abrasa,
y tiene los pies tan fríos!.
Oh, toma, toma los míos;
yo tengo más en mi casa!".

"No sé bien, señora hermosa,
lo que sucedió después:
¡Le vi a mi hijita en los pies
los zapaticos de rosa!.

Se vio sacar los pañuelos
a una rusa y a una inglesa;
y el aya de la francesa
se quitó los espejuelos.

Abrió la madre los brazos.
Se echó Pilar en su pecho,
y sacó el traje deshecho,
sin adornos y sin lazos.

Todo lo quiere saber
de la enferma la señora:
¡No quiere saber que llora
de pobreza una mujer!.

-"¡Sí, Pilar, dáselo!, ¡y eso
también!, ¡tu manta!, ¡tu anillo!. . .".
Y ella le dio su bolsillo,
le dio el clavel y le dio un beso.

Vuelven calladas de noche
a su casa del jardín,
y Pilar va en el cojín
de la derecha del coche.

Y dice una mariposa
que vio desde su rosal,
guardados en un cristal,
los zapaticos de rosa.

Los dos príncipes

1) El palacio está de luto
y en el trono llora el rey,
y la reina está llorando
donde no la pueden ver:
En pañuelos de olán fino
lloran la reina y el rey:
Los señores del palacio,
están llorando también.
Los caballos llevan negro
el penacho y el arnés:
Los caballos no han comido,
porque no quieren comer:
El laurel del patio grande
quedó sin hoja esta vez:
Todo el mundo fue al entierro
con coronas de laurel:
-¡El hijo del rey se ha muerto!.
¡Se le ha muerto el hijo al rey!.

2) En los álamos del monte
tiene su casa el pastor:
La pastora está diciendo
"¿Por qué tiene luz el sol?"
Las ovejas, cabizbajas,
vienen todas al portón:
¡Una caja larga y honda
está forrando el pastor!.
Entra y sale un perro triste:
Canta allá dentro una voz:
"¡Pajarito, yo estoy loca,
llevadme donde él voló!".
El pastor coge llorando
la pala y el azadón:
abre en la tierra una fosa;
echa en la fosa una flor.
-¡Se quedó el pastor sin hijo!.
¡Murió el hijo del pastor!.

Tags:


Imprimir votar