lunes, 28 de septiembre de 2009

ESCRITURA Y PERSONALIDAD

Escritura: mano escribiendo en un papel

¿Es posible develar la personalidad a través de la escritura?


A la mayoría de los analistas les molesta que su trabajo se compare con la adivinación. Afirman que se trata de una ciencia y una técnica; son psicólogos, no ocultistas. En realidad, la grafología forense, que se utiliza, entre otras cosas, para detectar falsificaciones y establecer la autenticidad de los manuscritos, se reconoce ampliamente como una legítima ciencia. Más cuestionable es la deducción de los rasgos del carácter a partir de una muestra manuscrita, como sostienen muchos grafólogos. Y es en esta zona nebulosa donde coinciden con numerosos adivinos como mínimo en un objetivo: ambos dedican su labor a extraer la esencia de la personalidad.
Los grafólogos insisten en que el carácter se revela en la escritura mediante innumerables pistas, cada una de las cuales debe de considerarse en relación con las otras. El estudio detallado proporciona, según los analistas, más de 300 características de la personalidad, entre las que se destacan la sociabilidad o la introversión, el egocentrismo, la imaginación, la ambición y el entusiasmo.
No obstante, los expertos advierten que esta técnica sólo ofrece indicios, en ningún caso certezas, acerca del carácter. Pero lo mismo se puede aplicar a métodos psicológicos más tradicionales. Extensos estudios de contraste entre la grafología y algunas pruebas estándar, concluyeron que la grafología era tan precisa como sus rivales más ortodoxos a la hora de evaluar la personalidad.

Inclinaciones diversas

La mayoría de la gente aprende en la escuela a escribir a partir del método Palmer (cursiva). Los expertos en caligrafía continúan utilizando este patrón, que el educador Austin N. Palmer inventó en el siglo XIX, para contrastar otros escritos. Nadie imita durante mucho tiempo la aburrida perfección que prescribió Palmer, sino que cada individuo lo adapta, embellece o elimina hasta que emerge un estilo tan distintivo y específico como una huella dactilar. Los grafólogos atribuyen esta diversidad a la unicidad de cada cerebro humano. La mente escribe, afirman; la mano sólo es la herramienta. Por tanto, la escritura de un individuo en particular es comparable a un diario personal psicológico.
Los analistas prefieren trabajar con una escritura espontánea, en lugar de un párrafo copiado, inscrita en papel no pautado. En primer lugar, observan las características generales, como la inclinación de las letras, la altura y profundidad, el desnivel de la línea, y el espacio entre palabras.
Un escrito que se inclina hacia la derecha se supone que denota una persona a la que le atrae el prójimo, un individuo al que le agrada y necesita el contacto humano. Cuanto mayor es la inclinación, más evidente la necesidad de aprobación. Un aspecto negativo de este tipo de letra es que su autor puede ser demasiado emocional, sobre todo sometido a una situación de estrés. Una letra que se ladea hacia la izquierda revela a un solitario, una persona introvertida que controla en exceso las emociones. Una inclinación errática, que tanto se decanta hacia un lado como hacia el otro, implica versatilidad, pero al mismo tiempo un humor cambiante e inestabilidad.
La grafología divide en tres partes horizontales las líneas de un escrito. La distribución proporcional de las letras dentro de las diferentes zonas, puede ser muy reveladora. La parte superior rige la inteligencia, la espiritualidad, el idealismo y la imaginación. La central describe las funciones prácticas conectadas con el trabajo, la familia y la relación social. La inferior gobierna el ámbito físico, el sexo, y los asuntos materiales. Una letra que se distribuye de forma proporcional dentro de las tres zonas denota armonía interior. Si la curva superior de letras como la f, h, k y l, muestran una altura desmesurada, el escritor posiblemente sea idealista y propenso al ensueño. Una escritura dominada por la zona central pertenece a un sujeto volcado en sí mismo que vive el momento. Extensiones muy marcadas en la parte inferior responden a un potencial físico y material. El desnivel de la línea en un escrito también se considera significativo. Una escritura que se desarrolla con regularidad de izquierda a derecha indica una personalidad independiente, ecuánime y segura. La línea que sube hacia el final sugiere optimismo y alegría. Y una muestra que se declina hacia abajo implica pesimismo, depresión o fatiga.
El espaciado entre palabras puede revelar ciertas tendencias sociales y emocionales. Dejar poco espacio muestra la necesidad de contacto social, que posiblemente responda a una carencia de juicio a la hora de seleccionar las amistades. Por el contrario, uno amplio refleja reserva y precaución; el escritor se distancia de forma metafórica de sus semejantes. Un espaciado moderado denota un justo medio, una persona que es tan independiente como sociable.
Otro punto que tiene en cuenta la grafología es el tamaño de la escritura. Una muy grande responde a un ego expansivo; una mediana, habla de un individuo equilibrado, razonable, que se adapta con facilidad. Una letra pequeña revela una personalidad racionalista, tal vez un científico o intelectual, en tanto que una extremadamente reducida que tiende a aplastarse, sugiere complejos de inferioridad, y una variable, refleja inestabilidad e hipersensibilidad.

(Información extraída del libro "Adivinaciones y Profecías").

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